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La vida detrás de la pantalla

SERIE ESPECIAL · LA VIDA DETRÁS DE LA PANTALLA · PARTE 1 DE 7

OPINIÓN · VIDA DIGITAL

Redes sociales, scroll infinito y la falsa percepción de una vida perfecta

José Andrés Rodas Silva · Phoenix Team Global
José Andrés Rodas Silva · Phoenix Team Global

Redes sociales, scroll infinito y la falsa percepción de una vida perfecta

Abres Instagram o TikTok con la intención de distraerte cinco minutos.

Deslizas un video.

Luego otro.

Después otro.

Cuando vuelves a mirar la hora han pasado cuarenta minutos.

Durante ese tiempo viste a alguien viajando por Europa, otra persona estrenando un automóvil, una pareja aparentemente perfecta, un joven explicando cómo alcanzó el éxito antes de los 25 años y un influencer mostrando una mañana impecable: gimnasio, desayuno saludable, ropa perfectamente combinada, apartamento ordenado y una vida que parece estar siempre bajo control.

Entonces bloqueas el teléfono y regresas a tu propia realidad.

Quizás estás cansado.

Quizás tuviste un mal día.

Quizás tienes problemas económicos.

Quizás estás intentando terminar un proyecto que todavía no funciona.

Quizás simplemente estabas acostado descansando después de una jornada complicada.

Y entonces ocurre algo que puede pasar casi sin que lo notemos:

comenzamos a comparar.

Comparamos nuestro cuerpo.

Nuestro dinero.

Nuestra pareja.

Nuestro trabajo.

Nuestra casa.

Nuestros viajes.

Nuestra edad.

Nuestros logros.

Incluso comenzamos a comparar nuestra felicidad.

Este es uno de los grandes desafíos de nuestra relación actual con las redes sociales: podemos terminar comparando nuestra vida completa con fragmentos cuidadosamente seleccionados de la vida de los demás.

Porque nosotros conocemos todo lo que ocurre en nuestra propia vida.

Conocemos nuestras inseguridades.

Nuestros errores.

Las discusiones.

Las dificultades económicas.

Los días donde no queremos hacer absolutamente nada.

Las cosas que intentamos y no funcionan.

Los momentos de incertidumbre.

Pero de la persona que observamos en una pantalla quizá solamente vemos quince segundos.

Y esos quince segundos pueden convertirse, sin quererlo, en una referencia para evaluar nuestras veinticuatro horas.

El problema no es simplemente mirar contenido.

El problema aparece cuando comenzamos a construir expectativas sobre nuestra vida basándonos en aquello que vemos repetidamente en una pantalla.

Las redes sociales pueden mostrarnos personas extraordinariamente exitosas, cuerpos extraordinariamente trabajados, viajes extraordinarios, casas extraordinarias y estilos de vida extraordinarios.

Pero cuando vemos suficientes ejemplos extraordinarios todos los días, lo extraordinario puede comenzar a parecernos normal.

Y entonces nuestra vida cotidiana puede comenzar a parecernos insuficiente.

La cena normal.

El apartamento es normal.

El trabajo normal.

El automóvil normal.

El fin de semana normal.

La relación normal.

Todo puede comenzar a sentirse menos interesante cuando estamos expuestos constantemente a una selección infinita de momentos extraordinarios.

Pero la vida real nunca fue diseñada para competir con un algoritmo que puede mostrarnos, uno detrás de otro, los momentos más llamativos de millones de personas.

La pregunta entonces no debería ser únicamente cuánto tiempo pasamos en redes sociales.

También deberíamos preguntarnos:

¿Qué sensación queda en nosotros después de utilizarlas?

Porque una plataforma puede entretenernos durante treinta minutos y, al mismo tiempo, modificar silenciosamente la manera en que percibimos aquello que tenemos.

Reflexión

Tal vez el problema no sea lo que vemos en la pantalla, sino lo que empezamos a pensar de nuestra propia vida después de verla.

Sobre el autor

José Andrés Rodas Silva integra dirección, producción digital, desarrollo de plataformas e inteligencia artificial en Phoenix Team Global.

1 comentario en “La vida detrás de la pantalla”

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