Canasta alimentaria: la brecha que golpea a las familias venezolanas
Una estimación difundida por el Observatorio Venezuela Educa Libre ilustra la pérdida extrema del poder adquisitivo del salario mínimo.

La distancia entre el salario mínimo y el costo de los alimentos sigue retratando una de las mayores dificultades de los hogares venezolanos.
Según el cálculo difundido por el Observatorio Venezuela Educa Libre con datos de CENDAS-FVM, adquirir la canasta alimentaria familiar de marzo de 2026 requeriría 2.400 meses de salario mínimo: el equivalente a 200 años de trabajo destinados únicamente a la alimentación.
Más que una cifra económica
La pérdida del poder adquisitivo obliga a las familias a reducir el consumo, depender de varias fuentes de ingreso o separar a sus integrantes por razones migratorias. También afecta a docentes y trabajadores educativos, que deben buscar otras ocupaciones para cubrir necesidades esenciales.
Impacto sobre la educación
Cuando la alimentación y el transporte no están garantizados, aumenta el riesgo de ausentismo y abandono escolar. La crisis salarial, por tanto, no se limita al ámbito económico: repercute directamente en el derecho a aprender y en la capacidad del sistema para conservar a sus profesionales.
El seguimiento transparente del costo de vida y del poder adquisitivo resulta indispensable para diseñar políticas laborales y sociales capaces de recuperar condiciones de vida dignas.
