OPINIÓN · ENERGÍA
La recuperación hidroeléctrica sin parque térmico no blindará a Venezuela ante la amenaza de El Niño.
El reciente acuerdo suscrito con IMPSA para la rehabilitación de unidades en las centrales hidroeléctricas de Macagua y la continuidad técnica en Tocoma representa un paso comprensible y necesario en el mediano y largo plazo. La incorporación de 160 MW en 90 días y la meta de 672 MW en dos años mediante turbinas de alto rendimiento técnico envían una señal de movimiento operativo indiscutiblemente imperativo. Sin embargo, en el análisis de sistemas de potencia y gestión de riesgos, la capacidad instalada no es sinónimo de resiliencia si la matriz energética carece de diversificación geográfica y tecnológica.
Mientras se anuncian estos contratos, los modelos hidrometeorológicos internacionales advierten la formación y consolidación del fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENOS). La paradoja técnica es evidente: estamos acelerando la inversión donde se genera electricidad con el agua, en vísperas de un ciclo pronosticado de sequía.
La pérdida del equilibrio hidro-térmico
Históricamente, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no fue concebido para depender ciegamente del régimen pluviométrico del Escudo Guayanés. La ingeniería venezolana estructuró un sistema robusto donde el Bajo Caroní cubría entre el 60 % y el 65 % del consumo base —y que hoy, dada la situación del SEN, alcanza casi el 80 % de la demanda estimada—, mientras un parque térmico distribuido en el centro y occidente actuaba, y debería actuar, como colchón de seguridad.
Ese parque térmico cumplía tres funciones que ninguna turbina en el Caroní puede ejecutar:
- Preservar el embalse de Guri: generar con gas y combustibles líquidos en el centro-occidente para permitir el ahorro de agua durante los meses de estiaje severo.
- Descongestionar el Sistema Troncal de Transmisión: evitar someter a las líneas de 765 kV y 400 kV a transferencias que operan al límite de estabilidad estática y dinámica.
- Soporte de voltaje y potencia reactiva: garantizar calidad de servicio en los nodos terminales sin inducir caídas de tensión generalizadas.
Hoy, con una disponibilidad térmica regional reducida, la totalidad del peso operativo recae sobre el Bajo Caroní. Si bien los niveles actuales de los embalses muestran cotas operativas aceptables gracias a los ciclos hidrológicos previos, la gestión eléctrica prudente no se mide por la fotografía del presente, sino por la capacidad de respuesta ante el escenario adverso que se avecina.
La sequía no se evita; la exposición sí se gestiona
No podemos impedir que el evento ENOS impacte la cuenca del Caroní, pero la ingeniería y la alta gerencia que hoy están al frente del sector y del sistema eléctrico tienen la obligación de responder cinco preguntas críticas:
- ¿Dónde estamos expuestos?
- ¿Qué procesos y nodos de transmisión son vulnerables?
- ¿Cuánto capital y continuidad productiva están en riesgo?
- ¿Qué impactos operativos podemos anticipar?
- ¿Qué decisiones técnicas deben tomarse hoy?
Apostar exclusivamente a la recuperación hidroeléctrica en el oriente del país frente a un ciclo seco inminente deja al sistema expuesto a prolongar y extender incluso los racionamientos severos e interrupciones forzadas en los extremos de la red: Zulia, Los Andes y Centro-Occidente.
La urgencia de concretar con Siemens y General Electric
Así como el acuerdo con IMPSA logró pasar del papel a la firma formal de contratos, es imperativo que las cartas de intención suscritas con los fabricantes originales de equipo (OEM), específicamente Siemens Energy y General Electric (GE Vernova), se materialicen de inmediato en contratos de ejecución directa y procura mayor.
La realidad operativa del parque térmico venezolano impone una estricta dependencia tecnológica de estos dos fabricantes globales:
- Tecnología Siemens (SGT/V-Series): es el corazón electromecánico de plantas estratégicas como Termozulia, Termocarabobo, la planta de cogeneración Pedro Camejo y el complejo Josefa Camejo, además de unidades aeroderivadas e industriales en el centro del país.
- Tecnología General Electric (Frame 7EA, 7FA, LM6000): domina nodos críticos en el centro y oriente, incluyendo unidades en Planta Centro, Termocentro, Planta Guarenas y el parque térmico de Guayana.
La rehabilitación confiable de turbinas de gas y ciclos combinados no admite improvisaciones con repuestos no homologados o ingeniería inversa de terceros. Se requiere el soporte directo de Siemens y GE para el suministro de partes calientes certificadas e inspecciones mayores de rotores; la actualización de los sistemas de instrumentación y control digital; y el reacondicionamiento de los sistemas de inyección de gas y combustible dual.
Plan de choque térmico recuperable: ¡ya!
La recuperación de Tocoma y Macagua debe ejecutarse, pero no puede constituir la única estrategia. En paralelo, y con carácter de emergencia preventiva, el país requiere:
- Firmar y ejecutar contratos con Siemens y GE, enfocados en las unidades térmicas verdaderamente recuperables de Termozulia, Termocarabobo, Pedro Camejo y Josefa Camejo.
- Asegurar el suministro de gas natural, coordinando con PDVSA el direccionamiento de gas seco para desplazar combustibles líquidos costosos y complejos.
- Desplegar generación distribuida y sistemas BESS en subestaciones críticas para regular frecuencia y mitigar fluctuaciones.
- Incorporar sistemas fotovoltaicos y almacenamiento de pequeña, mediana y gran escala en la región norcostera.
- Adoptar una política de despacho conservador en el Caroní, administrando las cotas de Guri bajo modelos probabilísticos de sequía plurianual.
La resiliencia ya no es una reacción tardía ante la crisis si nuestro principal embalse llegase a tocar zonas de alarma; es la capacidad estratégica de anticipar el riesgo cuando aún se dispone de margen de maniobra.
Rehabilitar el Bajo Caroní con IMPSA es una obra necesaria para el futuro; concretar los contratos con Siemens y General Electric para reactivar el parque térmico del centro y occidente es la condición indispensable para sobrevivir al presente.

Excelente trabajo y análisis del tema.
Excelente artículo Jorge. El SEN en su historia más reciente ya ha pasado por períodos prolongados de sequía que, por la indisponibilidad del parque térmico, ha dado como resultado severos racionamientos de energía. La zona más afectada es Centro-Occidente, precisamente por estar más alejada de las fuentes del Caroní.
Es imperativa la recuperación integral del parque termoeléctrico nacional. Actualmente, Venezuela depende en gran medida de la rehabilitación o reposición de algunas unidades generadoras, una medida que, por sí sola, no garantizará un suministro eléctrico suficiente, estable y confiable.
Un horizonte de dos años parece insuficiente. El plan también debe incorporar la recuperación de las unidades dañadas o deterioradas de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri), muchas de las cuales ya han alcanzado o superado su vida útil de diseño. La pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo más podrán operar de manera segura y confiable sin una intervención integral?
Concentrar la inversión únicamente en las plantas hidroeléctricas sería abordar solo una parte del problema. Venezuela necesita diversificar su matriz energética, recuperar la generación termoeléctrica e incorporar inversiones en energía eólica y solar, tecnologías que pueden instalarse y entrar en operación en plazos relativamente cortos.
La recuperación del Sistema Eléctrico Nacional requiere una estrategia equilibrada: rehabilitar Guri, recuperar el parque termoeléctrico e integrar progresivamente fuentes renovables. Solo así podremos construir un sistema eléctrico más confiable, resiliente y sostenible.